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¿Por qué practicar yoga con tus alumnos?

Conocimiento de sí mismo


Fuente: Flickr. Autor: Andrew Kalat. Imagen: Sunset Yoga

La palabra yoga es un vocablo de origen sánscrito que significa unión y que utilizamos para referirnos a una disciplina tradicional nacida en Índia que, en un sentido amplio, define una actitud vital de respeto por uno mismo, por el mundo y por las personas que nos rodean. El yoga es una práctica que combina ejercicios físicos (asanas) de respiración (pranayamas) y de meditación. Practicar yoga es muy recomendable para los centros educativos,  por el bienestar emocional que proporciona a quiénes lo practican; además de los beneficios físicos que aporta, en tanto que mejora la elasticidad y la tonificación del cuerpo; y por los beneficios directos que tiene en las relaciones entre compañeros y en el proceso de aprendizaje.

Cuando nos planteamos la práctica del yoga con niños, ¿a partir de qué edad podemos hacerlo? Los expertos recomiendan empezar a partir de los cuatro años, que es cuando los niños ya han adquirido un nivel suficiente de control sobre la motricidad de su cuerpo, y cuando son capaces de entender qué se espera de ellos. Evidentemente, en función de la edad de los niños, como también en función de las características concretas de nuestro grupo-clase, los ejercicios propuestos serán muy distintos. A medida que los alumnos crecen y se acercan a la secundaria, pensamos que la práctica del yoga puede ser cada vez más beneficiosa.

 

 ¿Quieres saber cómo incorporar el yoga en el día a día de tu clase? Empezamos con prácticas sencillas que podéis ir ampliando. ¡Vamos allá!

 

  1. Los yamas: son una buena forma de trabajar la educación emocional de respeto por el grupo. Los yamas conforman (junto con los niyamas) la guía ética del yoga. Éstos se basan en los principios universales de abstención que podemos resumir en términos generales como abstenerse de causar daño a los demás. En clase podemos materializarlo en actitudes como: no molestar a los compañeros, no mentir, no hablar mal de un compañero a otro, no generar conflictos en el grupo…

 

Más  allá de focalizarlo en el grupo-clase, podemos extrapolarlo al entorno y al mundo que habitamos, adoptando un compromiso de no violencia con ningún ser vivo, sincerdidad, honradez, contención… Estos principios universales podemos recuperarlos para trabajarlos en conocimiento del medio hasta primaria (conocimiento del entorno, en la etapa de infantil); y nos pueden ayudar a trabajar discursos más elaborados que fomenten el pensamiento crítico en educación secundaria: a partir de proyectos transversales que relacionen diversas materias como ciencias naturales, filosofía, religión, historia contemporánea…

 

Para fortalecer los vínculos del grupo-clase estrictamente desde la práctica de ejercicios de yoga, aquí hemos de centrarnos en propuestas que potencien el espíritu de equipo, que requieran estar atentos a las palabras o movimientos del otro, que propongan prácticas de respiración conjunta, etc.

 

  1. Los niyamas: son el código ético del yoga que el practicante realiza centrándose en sí mismo. El yoga nos habla en este caso de “limpieza” de pensamiento, palabra y acción; “contentamiento” (la capacidad de ser feliz), sobriedad (no querer más de lo necesario) y aceptación de lo que tenemos y conocimiento de uno mismo.

 

Incorporar este código ético en clase nos parece fundamental en un marco educativo que atiborra a los alumnos de conocimientos del mundo que les rodea pero, a medida de los acerca a la secundaria, se olvida de acompañarlos en una concepción positiva y de respeto por el yo. Incorporar la discilpina de los niyamas en educación infantil, primaria y secundaria, ayudará a canalizar la frustración de los niños y adolescentes. Gracias a la obra de Daniel Goleman ya nadie duda de las ventajas de trabajar la inteligencia emocional en el aula; y una forma sencilla de hacerlo es a través de ejercicios de yoga. Eliminar bloqueos energéticos, potenciar el desarrollo del pensamiento positivo y favorecer una actitud optimista de tus alumnos en el aula, va a hacer mucho más fácil el desarrollo de las clases. ¡Prueba y verás!

 

El ser humano, en su medio natural de origen necesitaba la agresividad para defenderse de peligros externos, ¿pero qué hacen los niños con esta agresividad en un entorno “civilizado” que además les exige estar entre 5 y 8 horas al día contenidos en actividades dirigidas? Si no quieres que esta agresividad estalle en violencia, alterna la concentración de las clases con ejercicios que favorezcan la liberación de energía retenida, frustraciones y “malos rollos”; dedica tiempo a que tus alumnos se reconozcan, se entiendan, se acepten y se quieran.

 

  1. Las asanas: son las posturas que a todos nos vienen a la mente cuando nos hablan de yoga. Se trata de posturas centradas en desbloquear las energías corporales que contribuyen, a su vez, a los desbloqueos emocionales: “mens sana in corpore sano”. Los niños necesitan moverse sí o sí, si intentáis que estén quietos en clase reduciendo el dinamismo a los espacios de recreo, la tensión irá en aumento. Esto vale también para los alumnos de secundaria: la adolescencia implica una concentración ingente de hormonas en plena revolución, mejor será, entonces, que busquemos momentos de “escape” para el cuerpo.

 

¿Qué os proponemos? Introducir a lo largo de la jornada más pausas en el estudio que favorezcan la expansión. Además de agradecerlo los docentes, lo agradecerá el cuerpo de vuestros alumnos, todos sabemos que no es saludable permanecer demasiadas horas sentados.

 

  1. Los pranayamas: respirar bien, es vivir bien. Sin embargo, en occidente, la mayoría no sabemos hacerlo. El prana es la energía vital que absorbemos a través de la respiración; y los pranayamas son ejercicios respiratorios que nos ayudan a actuar sobre la mente, acumular poder energético, liberar emociones negativas, solucionar problemas como la incapacidad de concentración y mejorar la salud. Respirar lleva oxígeno al cerebro, y mejorar esta oxigenación potencia la atención y la memoria. ¿Qué pueden hacer los pranayamas por tus alumnos? Entre otras cosas, reducir el pánico y la ansiedad en momentos clave como antes de un examen; liberar las tensiones de un cuerpo sobrecargado de ellas y evitar “explosiones” de acumulaciones no canalizadas. Si habéis tenido en clase niños con ansiedad, ya sabéis lo que sufren ellos y su entorno.

 

  1. Pratyahara: es el quinto elemento del yoga, y hace referencia al recogimiento de los sentidos. El recogimiento de los sentidos es muy necesario en esta época de hiperestimulación, en que ya desde las primeras etapas de educación infantil los bebés nacen con una tablet o un móvil bajo el brazo. Es necesario que niños y adolescentes aprendan a aislarse de los estímulos externos y a mira hacia dentro. Sí, es el elemento del yoga relacionado con la meditación.

 

Sin embargo, antes de que penséis en mantras budistas o en tópicos zen, vamos a empezar por algo más palpable y relacionado con vuestras clases: las pausas en el aprendizaje. Las pausas en el día a día del aula favorecen que los alumnos procesen la información que acabamos de proporcionales. Por lo tanto, no los atiborréis de datos y mensajes sin tregua. Dejadles tiempo para parar, asimilar, conectarse con sus espacios interiores y, sólo después, reconectarse con los estímulos externos. ¿Cómo? Con ejercicios de relajación consciente que podéis desarrollar en periodos de 10 o incluso tres  minutos. ¿Tres minutos no es tanto, verdad?

 

  1. Dharana: es el elemento que nos habla del estudio de la atención. Se trata de ayudar a vuestros alumnos a evitar la dispersión mental calmando la mente y permaneciendo conscientes disfrutando y aprovechando el aquí y el ahora (algo tan necesario también para los adultos, que a menudo no nos centramos en nuestro trabajo pensando en el ocio; y luego no disfrutamos del ocio, pensando en las obligaciones pendientes).

 

Lo que haremos es favorecer que los alumnos se liberen en el aula de preocupaciones externas, para traerlos a un estado de calma relativa, de atención relajada que favorecerá el aprovechamiento de las clases. Las técnicas para lograrlo pueden ser diversas, empezar la jornada con ejercicios de dibujo como los mandalas que están ahora tan de moda, con ejercicios de toma de conciencia de nuestro cuerpo, o incluso con actividades lúdicas como el memory, adaptadas a un temario o asignatura concreta.

 

 

¿Te parece interesante todo lo que te hemos propuesto? Puedes ampliar estas ideas con los ejercicios concretos que propone para el aula este manual de Escuela de Yoga Witryh. A nosotros nos ha parecido muy completo.

 

NAMASTÉ

 

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